La fecha
Enero de 2020. Era temporada alta en el santuario de la Mariposa Monarca: cientos de miles de visitantes llegan cada invierno al cerro del El Rosario en Michoacán para ver el fenómeno más asombroso de la migración animal en el mundo. El 13 de enero, Homero Gómez González asistió a una reunión en el pueblo de El Soldado. Nadie lo volvió a ver con vida.
El lugar
El Rosario es un ejido en las montañas de Michoacán, a más de tres mil metros de altitud, donde cada otoño llegan entre doscientos y cuatrocientos millones de mariposas monarca desde Canadá y Estados Unidos. El bosque de oyamel es el único lugar en el mundo donde hibernan. Para llegar a él, Homero Gómez nació ahí: hijo de leñadores, creció cortando árboles en ese mismo bosque antes de entender que el bosque era lo único que le daba sentido a su tierra.
Los hechos
Homero estudió ingeniería agronómica en la Universidad Autónoma de Chapingo. De regreso a El Rosario, trabajó en lo que siempre había hecho su familia: talar. Fue el impacto de la deforestación sobre la llegada de las mariposas lo que lo hizo cambiar de bando. A principios de los años 2000 dejó el hacha, convenció a los doscientos sesenta ejidatarios de la comunidad de dejar de talar, reforestó ciento cincuenta hectáreas de maíz con oyameles y organizó patrullas para mantener a los talamontes ilegales fuera del cerro.
Administraba el santuario, recibía a los visitantes, compartía en redes sociales las imágenes de los árboles cubiertos de mariposas, y les explicaba a todos los que llegaban por qué ese bosque no podía desaparecer. Las monarcas, decía, son las novias del sol: llegan con el invierno, se van con la primavera. Mientras él vivió, el bosque las esperó.
Las novias del sol: llegan con el invierno, se van con la primavera.
El hallazgo
Dieciséis días después de su desaparición, el 29 de enero de 2020, el cuerpo de Homero Gómez fue encontrado en un aljibe agrícola en el municipio de Ocampo. Tenía cincuenta años. La autopsia determinó que murió por asfixia por inmersión, con un traumatismo craneoencefálico previo. Días más tarde, otro activista vinculado al santuario también apareció muerto. El caso permanece sin resolverse.
Homero Gómez había recibido amenazas por su oposición a la tala ilegal en el cerro, una actividad que en esa región está vinculada al crimen organizado. Nadie ha sido condenado por su muerte.
Su legado
En 2024, Netflix estrenó El guardián de las monarcas, el documental que narra su historia y la de los bosques que protegió. El santuario de El Rosario sigue abierto. Cada invierno, las mariposas regresan. El bosque que Homero Gómez reforestó con sus propias manos aguanta el frío con ellas. Su nombre no está en los libros de texto, no tiene medalla del Senado, no aparece en los billetes. Lo que tiene es el bosque, y las mariposas que cada año prueban que tuvo razón.