La fecha
1917. El Congreso Constituyente estaba escribiendo la constitución del México moderno. Hermila Galindo presentó un memorial exigiendo el voto para las mujeres. El Constituyente lo ignoró. Ese mismo año, sin derecho al voto, se postuló de todas formas al Congreso. Obtuvo votos. Le anularon la candidatura. El sufragio femenino llegaría 36 años después.
El lugar
Ciudad Lerdo, Durango, 1886. Hermila Galindo creció en el norte del país, en una región donde las ideas liberales circulaban con más libertad que en el centro. Llegó joven a la Ciudad de México y se incorporó al movimiento constitucionalista, convirtiéndose en secretaria personal y oradora de Venustiano Carranza. Desde esa posición — en el corazón del poder político que estaba rehaciendo al país — vio con claridad lo que nadie quería decir en voz alta: la nueva República estaba dejando fuera a la mitad de la población.
La mujer, como el hombre, es un ser racional, libre y responsable de sus actos.
Los hechos
En 1915, Galindo fundó La Mujer Moderna, la primera revista feminista de México, con circulación nacional. Desde sus páginas exigió educación sexual en las escuelas, derechos civiles para las mujeres y sufragio femenino. En 1917 presentó formalmente ante el Congreso Constituyente un memorial argumentando por qué las mujeres debían tener derecho al voto; fue rechazado sin debate.
Ese mismo año, desafiando la lógica del sistema, Galindo se postuló como candidata a diputada por el 5° distrito del Distrito Federal. Las mujeres no podían votar, pero tampoco había una ley que explícitamente les prohibiera postularse. Obtuvo votos. El Colegio Electoral anuló la candidatura con el argumento de que el voto activo y pasivo eran inseparables: si no podía votar, no podía postularse. Fue la primera candidata en la historia de México — y la primera en ser despojada del resultado.
El legado
La Mujer Moderna fue el primer espacio público de feminismo en México. Su candidatura de 1917 fue la primera de una mujer en el país. El movimiento sufragista que culminó en el voto femenino de 1953 construyó sobre las bases que ella había puesto décadas antes — aunque su nombre rara vez aparezca en esa historia. Las mexicanas votaron por primera vez en 1953; Galindo murió al año siguiente, en 1954, habiendo visto llegar lo que pedía desde 1917.
Por qué nadie la conoce
La narrativa oficial del sufragio femenino empieza en los años cuarenta. Hermila Galindo es incómoda porque demuestra que el Constituyente de 1917 — que celebramos como el nacimiento de la democracia moderna mexicana — excluyó deliberadamente a las mujeres cuando ellas pidieron ser incluidas. Contar su historia obliga a hacer una pregunta que nadie quiere: ¿de qué democracia estamos hablando, si en el momento de fundarla dejaron fuera a la mitad del país?